Ocean Contaminants


Transcript

NARRATOR:

Take a look at the items around your house – your TV, your couch, your clothes, your computer.  Many of the materials used to make them contain a chemical that helps prevent them from catching on fire.

Great idea right? Well, scientists have started finding traces of these chemicals in places in our environment that they weren’t intended to be.

When we throw away these household items, they go into landfills.  Here they can be exposed to wind and rain that can carry the chemicals into streams, rivers, and ultimately, the ocean. Since we don’t know yet what environmental impact this may have, scientists are monitoring these contaminants in different ways.

At NOAA, one way is through the Mussel Watch Program. Mussels and oysters are animals that live in both saltwater and freshwater. Scientists took an interest in them because they’re filter feeders. That means that they eat by drawing in the surrounding water to get at their microscopic food. Then they expel the filtered water and waste back out.  During this process, whatever is in the surrounding water absorbs and builds up in the mussel’s tissues. So, if there are chemicals in the water that are hard to detect, studying mussels is a way that scientists can monitor the level of contamination.

The Mussel Watch program has been operating at more than 300 coastal sites in the US since 1986. The data collected allows scientists to track changes in water pollution over time. The moral of this story is that some chemicals intended to be helpful may also prove to be harmful.  While we don’t want our clothes catching fire, we do want to keep our environment free of contaminants.

Transcripción

NARRADOR:

Eche un vistazo a los aparatos alrededor de su casa, su televisor, su sofá, su ropa, su computadora. Muchos de los materiales utilizados para fabricarlos contienen una sustancia química que previene que se incendien.

¿Grandiosa idea, verdad?

Bueno, los científicos han comenzado a encontrar rastros de estas sustancias químicas en lugares de nuestro entorno donde no estaban destinados a estar.

Cuando desechamos estos artículos del hogar, van a los vertederos. Aquí son expuestos al viento y la lluvia que a su vez llevan a los productos químicos a arroyos, ríos, y por último al océano.

Dado que no sabemos todavía qué impacto ambiental esto puede tener, los científicos están monitoreando estos contaminantes de diferentes maneras.

En la NOAA, una manera es a través del Programa de Vigilancia de Mejillones.
Los mejillones son animales que viven tanto en agua dulce como salada. Los científicos se interesaron en ellos porque son filtradores.

Eso significa que se alimentan succionando el agua circundante para obtener su comida microscópica. Luego expulsan el agua filtrada y los residuos. Durante este proceso, lo que está en el agua circundante es absorbido y acumulado en los tejidos del mejillón.

Por lo tanto, si hay químicos en el agua que son difíciles de detectar, el estudiar a los mejillones es una manera como los científicos pueden controlar el nivel de contaminación.

El programa de Vigilancia del Mejillón ha estado operando en más de 300 sitios de la costa en los EE.UU. desde 1986. Los datos recolectados permiten a los científicos rastrear cambios en la contaminación del agua a través del tiempo.

La moraleja de esta historia es que algunos productos químicos destinados a ser útiles también pueden ser perjudiciales. Si bien no queremos que nuestra ropa se prenda fuego, de igual manera queremos mantener nuestro medio ambiente libre de contaminantes.